𝗘𝗻 𝘂𝗻 𝗽𝗿𝗼𝘆𝗲𝗰𝘁𝗼, 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗿𝗲𝘀𝘂𝗲𝗹𝘃𝗲 𝗲𝗻 𝗱𝗶𝘀𝗲𝗻̃𝗼, 𝘂𝗻𝗮 𝗯𝘂𝗲𝗻𝗮 𝗴𝗲𝘀𝘁𝗶𝗼́𝗻 𝗻𝗼 𝗹𝗼 𝗰𝗼𝗿𝗿𝗶𝗴𝗲.
En algunos proyectos, muchas veces se afirma “ahí lo vemos en el camino” con la mejor de las intenciones para no retrasar el inicio de la ejecución y bajo el supuesto de que una buena gestión en obra puede compensar vacíos en el diseño.
Sin embargo, realmente esa decisión es contraria a la sana ejecución del proyecto.
La gestión ayuda a organizar y ordenar, pero no sustituye lo que no fue definido a tiempo.
Aquí la clave es entender el aporte que se hace desde la gerencia de proyecto. No está para corregir el diseño en ejecución, sino para 𝗴𝗲𝘀𝘁𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗶𝗻𝗰𝗲𝗿𝘁𝗶𝗱𝘂𝗺𝗯𝗿𝗲:
– identifica lo que está incompleto del diseño
– evalúa el impacto en el plazo, costo y calidad
– define estrategias para manejarlos
La decisión de “resolverlo en campo” se traduce en:
– Retrasos por falta de información
– Sobrecostos y ordenes de cambio
– Baja productividad
– Conflictos con los contratistas
Al final, la gerencia de proyecto no es para resolver el diseño en la construcción, sino para decidir, cuándo, cómo y bajo qué condiciones ese diseño incompleto puede avanzar sin comprometer el proyecto.

